Confirmados: 2829 Casos de coronavirus en Cuba

Este viernes, el Ministerio de Salud Pública confirmó la detección de 54 pacientes contagiados para un total de 2829 casos positivos de coronavirus en Cuba. Además, informaron que actualmente 4 pacientes se mantiene en estado grave, mientras que no hubo registros de casos de críticos, ni fallecimientos.

Asimismo, Francisco Durán, representante del Minsap, reportó que estos 54 de 2829 casos de coronavirus se localizan en las siguientes provincias de Cuba:

  • Artemisa: 4 casos (2 Artemisa, 1 Mariel y 1 Bauta)
  • La Habana: 43 casos (18 Habana del Este, 5 Marianao, 4 Boyeros, 4 Plaza de la Revolución, 3 Diez de Octubre, 2 Habana Vieja, 2 Centro Habana, 2 La Lisa, 2 Guanabacoa, 1 Playa)
  • Matanzas: 1 caso (1 Jagüey Grande)
  • Villa Clara: 6 casos (5  Camajuaní y 1 Santa Clara)

El galeno también señaló que ayer se detectó el caso de 1 niño contagiado y que 5 adultos mayores resultaron positivo al test. Durán Díaz expuso además, que actualmente se reportan 353 personas hospitalizadas y se registraron 4 altas médicas, totalizando la cifra de 2429 personas recuperadas.

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Artemisa: 4 de 2829 Casos de coronavirus en Cuba

Seguidamente, la provincia de Artemisa reportó el hallazgo de 4 de los 2829 casos de coronavirus en Cuba.

  • Ciudadana cubana de 26 años residente en el municipio Bauta
  • Ciudadano cubano de 56 años residente en el municipio Mariel
  • Cubano de 27 años residente en el municipio Artemisa
  • Ciudadano cubano de 47 años residente en el municipio Artemisa
Coronavirus en Cuba: Últimas 24 horas

La Habana: 43 de 2829 Casos de coronavirus en Cuba

Por otra parte, la capital de Cuba registró 43 de los 2829 casos.

  • Ciudadano cubano de 44 años residente en el municipio Boyeros
  • Ciudadana cubana de 60 años residente en el municipio Boyeros
  • Cubana de 59 años residente en el municipio Habana Vieja
  • Ciudadano cubano de 36 años residente en el municipio Centro Habana
  • Ciudadana mexicana de 27 años residente en el municipio Plaza de la Revolución
  • Ciudadano mexicano de 28 años residente en el municipio Plaza de la Revolución
  • Ciudadana cubana de 52 años residente en el municipio Habana del Este
  • Ciudadano cubano de 35 años residente en el municipio Boyeros
  • Cubano de 71 años residente en el municipio Playa
  • Ciudadana cubana de 56 años residente en el municipio La Lisa
  • Ciudadano cubano de 19 años residente en el municipio Diez de Octubre
  • Cubano de 22 años residente en el municipio Habana del Este
  • Ciudadano cubano de 28 años residente en el municipio Guanabacoa
  • Cubano de 76 años residente en el municipio La Lisa
  • Ciudadana cubana de 21 años residente en el municipio Diez de Octubre
  • Cubana de 82 años, residente en el municipio Diez de Octubre
  • Ciudadana cubana de 46 años residente en el municipio Habana del Este

La Habana: 43 de 2829 Casos de coronavirus en Cuba (cont.)

Además, la capital de Cuba registró:

  • Ciudadano cubano de 22 años residente en el municipio Plaza de la Revolución
  • Cubano de 51 años residente en el municipio Habana del Este
  • Ciudadana cubana de 27 años residente en el municipio Guanabacoa
  • Cubana de 24 años residente en el municipio Habana del Este
  • Ciudadano cubano de 22 años residente en el municipio Habana del Este
  • Ciudadana cubana de 30 años residente en el municipio Habana del Este
  • Cubana de 42 años residente en el municipio Marianao
  • Ciudadana cubana de 3 años residente en el municipio Marianao
  • Cubana de 22 años residente en el municipio Marianao
  • Ciudadana cubana de 78 años residente en el municipio Marianao
  • Cubana de 28 años residente en el municipio Marianao
  • Ciudadano cubano de 58 años residente en el municipio Plaza de la Revolución
  • Ciudadana cubana de 66 años residente en el municipio Boyeros
  • Cubana de 18 años residente en el municipio Habana Vieja
  • Ciudadana cubana de 22 años residente en el municipio Habana del Este
  • Cubana de 21 años residente en el municipio Habana del Este
  • Ciudadana cubana de 23 años residente en el municipio Habana del Este
  • Cubana de 23 años residente en el municipio Centro Habana
  • Ciudadano cubano de 19 años residente en el municipio Habana del Este
  • Ciudadana cubana de 57 años residente en el municipio Habana del Este
  • Ciudadano cubano de 33 años residente en el municipio Habana del Este
  • Ciudadana cubana de 42 años residente en el municipio Habana del Este
  • Ciudadano cubano de 52 años residente en el municipio Habana del Este
  • Cubano de 41 años residente en el municipio Habana del Este
  • Ciudadano cubano de 18 años residente en el municipio Habana del Este
  • Cubano de 36 años residente en el municipio Habana del Este
Casos de coronavirus en Cuba: Resumen y Mapa

Matanzas: 1 de 2829 Casos de coronavirus en Cuba

Asimismo, informe del Minsap reportó además que en la provincia de Matanzas se halló 1 de los 2829 casos de coronavirus  en la Isla. Un Ciudadano cubano de 37 años residente en el municipio Jagüey Grande

Villa Clara: 6 de 2829 Casos de coronavirus en Cuba

Por  último, reportó además que en la provincia de Villa Clara se halló 6 de los 2829 casos de coronavirus  en la Isla:

  • Ciudadano cubano de 24 años residente en el municipio Camajuaní
  • Ciudadano cubano de 20 años residente en el municipio Camajuaní
  • Ciudadana cubana de 59 años residente en el municipio Santa Clara
  • Ciudadana cubana de 23 años residente en el municipio Camajuaní
  • Ciudadano cubano de 23 años residente en el municipio Camajuaní
  • Ciudadana cubana de 10 años residente en el municipio Camajuaní
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Sin duda, este ascenso en la cantidad de casos de coronavirus en Cuba ha despertado las alertas en las autoridades, obligándolas a extremar medidas. Por lo tanto, se mantiene la cuarentena en varias localidades de Artemisa y La Habana, donde se hallaron focos infecciosos.

Además, el que en pocos días Cuba alcanzara un considerable ascenso podría suponer un mayor retraso en la decisión de abrir las fronteras. Asimismo, considerando sobre todo que varios de los casos de coronavirus son personas que recientemente llegaron a Cuba en vuelos humanitarios.

Por último, autoridades se reunieron para evaluar la recuperación de la Isla ante el COVID-19 manifestándose preocupados por las consecuencias de la reapertura. Por lo tanto, afirmaron que la llegada de viajeros desde el exterior podría agravar la situación  del coronavirus en Cuba.

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4 comentarios en «Confirmados: 2829 Casos de coronavirus en Cuba»

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  • el agosto 8, 2020 a las 7:58 pm
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    Sobre la Pandemia
    Algunas personas allegadas que conocen de mi participación en la solución de situaciones infecciosas en el pasado me conminan a que emita una opinión pública acerca de lo que pienso de la actual situación. Bien, si aún queda espacio para la necesaria polémica y el debate científico, expongo mi criterio en lo concerniente a los últimos acontecimientos.
    Es alarmante observar que las víctimas de la epidemia no son únicamente aquellas personas afectadas por la infección.
    Acerca del aislamiento social
    Hemos visto que el aislamiento social no ha funcionado ni en los países en los que la gente se ha quedado en casa recibiendo sus alimentos por encargo, pues en esas personas la incidencia del problema ha sido la misma que en aquellas que no han sido sometidas a la incomunicación.
    Por otro lado, gran parte de la transmisión se produce a través de personas asintomáticas, tan es así que el personal de seguridad de varios gobiernos, e incluso algunos mandatarios, se han enfermado a pesar de poseer los mejores sistemas de aislamientos. Entonces, si el controvertible aislamiento social no funciona para poblaciones que permanecen en casa, ni para mandatarios, por qué pensar y asumir que va a funcionar en poblaciones que persisten en las calles diariamente aglomeradas alrededor de los establecimientos.
    Tales hechos reflejan dos cosas, primero, que aún no se comprende del todo el modo de transmisión de esta epidemia y, segundo, ningún tipo de encierro será efectivo en la actual situación. Debemos aceptar que, con independencia de nuestros deseos la transmisión de la enfermedad afectará a toda la población, es solo cuestión de tiempo. Pensar de otra manera es auto-engañarse.
    No existe ningún argumento epidemiológico para justificar el aislamiento social.
    No tiene sentido aislar a una localidad, ciudad o país, ni gastar cuantiosos recursos en medidas de encerramientos y acciones punitivas que conducen irremediablemente a otros inconvenientes. En cualquier parte del mundo, la población que en algún momento reportó casos y en la actualidad no registra enfermos no debe interpretarse como que sus medidas preventivas han sido efectivas, sencillamente hay una morbilidad oculta o la población se ha vuelto inmune. En este sentido no debe compararse como que una comunidad ha trabajado mejor que otra, la infección tendrá un comportamiento específico en cada espacio según el tiempo y las características poblacionales, e irremediablemente afectará a todos.
    Al igual que un huracán, una vez que se tiene la certeza de que cruzará por el territorio no tiene sentido intentar prevenir su paso, solo queda prepararse para el impacto. Para cada epidemiólogo debió quedar claro que una vez que este tipo de infección estuvo fuera de control y no se pudo contener en su lugar de origen, el gasto de recursos en medidas de prevención para evitar la pandemia dejó de tener sentido para el resto del mundo, solo quedaba invertir para preparar a los sistemas de salud en el manejo y tratamiento de los enfermos, así como para la investigación científica a todos los niveles.
    Lo anterior es válido porque todo epidemiólogo sabe que la contención de una epidemia solo será eficaz si se diseña la estrategia de prevención varios años antes de su aparición. Al tratarse de un nuevo fenómeno acerca del cual existen muchas lagunas sobre su modo de transmisión, pone a los epidemiólogos en una situación en la que nada se puede hacer para prevenir la transmisión en la comunidad. Visto así, la actual epidemia continuará afectando a la población y sería un error imperdonable persistir en la creencia de que tal comportamiento se debe a las indisciplinas sociales, o a la incapacidad del personal de salud, o de los decisores, simplemente se trata del curso natural del fenómeno a través de las poblaciones humanas.
    Todo esto nos lleva a plantear que las autoridades decisoras debieran considerar la pluralidad de opiniones con respecto a esta pandemia, continuar llevando a cabo prácticas, acciones y gastos de recursos basados exclusivamente en la opinión de un grupo de médicos aferrados de manera incomprensible a medidas punitivas y de aislamiento social con fines preventivos sería cuando menos, ingenuo.
    Desde el inicio de esta pandemia los hechos revelan que el aislamiento y las penalidades (que llegan hasta el encarcelamiento) producen daños personales, familiares, económicos y sociales irreparables sin beneficios sociales tangibles, mantenerse en la búsqueda y castigo de supuestos culpables del avance o transmisión de la infección no favorece a nadie.
    Y continuar actuando de ese modo no solo contradice a las ciencias de la Salud (cuyo principio es producir más beneficios que daño), sino también a la ética normativa de una nación, a la regla de oro, al sentido común y a la razón.
    El miedo al retorno a la normalidad y la gravedad de la infección
    De lo anterior se concluye que la transmisión de la enfermedad va a continuar su curso con independencia del aislamiento social o del retorno inmediato a la normalidad. O sea, no importa lo que hagamos, la epidemia continuará su curso natural en todo el mundo hasta llegar a la endemia, lo cual no tiene por qué verse como un resultado peyorativo desde el punto de vista epidemiológico, pues no se trata de aquellas infecciones (como las producidas por el virus del dengue o del Zika, por citar algunos ejemplos) cuyo control y prevención depende de acciones bien conocidas y eficaces, y en las que todavía se observan problemas en su control en varias partes del mundo. Entonces, si no se ha podido controlar la transmisión de infecciones archiconocidas, cómo pensar que sería posible controlar la transmisión de una infección de la cual no se tiene el suficiente conocimiento sobre su comportamiento.
    En la actual situación, el objetivo debe centrarse en la investigación científica (es imperativo llegar al mayor conocimiento sobre el tema) y en la atención de los enfermos, no en la prevención de lo inevitable, de modo que no tiene sentido demorar el retorno a la normalidad. Podría suceder que mientras algunas naciones logren superar la epidemia a través de una inmunización natural de su población, otras permanezcan en un círculo vicioso de acciones preventivas y rebrotes continuos. Mientras la población sea susceptible, la entrada de cualquier individuo infectado asintomático (muy frecuente) desatará un nuevo brote.
    La enfermedad no es grave, cuando se dice que la infección a matado a miles de persona es una manera incorrecta de informar a la población, pues la gravedad de una enfermedad se mide, entre otras cosas, por el por ciento de decesos que provoca, y esta infección ocasiona un bajo por ciento de fallecidos y de secuelas graves. En una comunidad de 100 habitantes en que fallece 1 individuo por infección, ello tiene el mismo significado que 500 mil fallecidos en una población de 50 millones habitantes.
    La vacuna para detener la epidemia
    Desde el punto de vista epidemiológico ahora mismo ya no tiene ningún sentido intentar detener la pandemia con una vacuna. El uso de una nueva vacuna durante una pandemia únicamente se justifica si las secuelas de la enfermedad y la cifra de fallecidos así lo amerita o si la vacuna cumple con todos los requisitos de seguridad, ninguno de estos planteamientos se cumplen en la actual situación; muchos de los afectados son asintomáticos y en aquellos en que se manifiestan los síntomas solo unos pocos muestran secuelas graves o fallecen.
    Por otro lado, lograr una vacuna antes de que acabe el curso natural de la epidemia no garantiza que dicha vacuna esté exenta de complicaciones a largo plazo, por lo que sería demasiado imprudente y poco ético administrarla a millones de personas y quedar en la incertidumbre de qué pasará con ellas en el futuro. La poca gravedad de esta infección no justifica la vacunación masiva en el momento actual.
    Estos argumentos no implican en lo absoluto que no se deba trabajar para lograr una vacuna, hay que lograrla, pero su uso efectivo será para prevenir epidemias futuras cuando se tenga la certeza de que no produce complicaciones o daños importantes a corto, mediano y largo plazo y por tanto, esté demostrado que su administración ofrece más beneficios que daños.
    Los tratamientos
    Los que han estudiado la manera en que se investiga un fármaco no pueden aceptar ninguno de los nuevos medicamentos propuestos. El estudio de una sustancia terapéutica exige el cumplimiento de una serie de etapas y estándares de seguridad cada uno en un tiempo concreto. Y es indispensable que posteriormente una institución independiente abale los resultados. Es erróneo que el fabricante del fármaco sea el único que hable de su eficacia. Decir actualmente que un nuevo tratamiento previno o salvó a un tanto por ciento de los individuos es una falsedad; es bien conocido que la mayoría de las personas sobreviven sin tratamientos específicos y es poco ético que los productores de fármacos se arroguen el resultado benigno de un proceso biológico natural. Es esencial investigar el efecto de los fármacos conocidos (ya aceptados como seguros).
    Recomendable sería almacenar sueros inmunológicos de individuos que hayan padecido la infección y que voluntariamente se brinden para ofrecerlo de manera altruista. En este sentido si valdría la pena gastar algún que otro recurso pues se trata del único tratamiento eficaz que podría salvar la vida de aquellos pocos que muestren formas graves de la infección y que acepten este tipo de enfoque terapéutico.
    Para la población en general se recomienda estilos de vidas saludables e ingestión adecuada de líquidos, preferiblemente agua para mantenerse hidratados pues sus beneficios contra las infecciones están clínicamente comprobados.

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