«Alegrías de sobremesa»: Réquiem por un clásico de la radio en Cuba

Alegrías de sobremesa es uno de los programas inmortales de la radio en Cuba. ¡Cómo para no serlo!, si alegró a la familia cubana por cinco décadas. Por mucho tiempo ni la televisión ni las otras emisiones radiales le hacían competencia a este fenómeno humorístico de Radio Progreso.

En DimeCuba nos llenamos de nostalgia y los invitamos a traer a la memoria esta joya de la radio cubana, uno de los espacios que más tiempo se mantuvo en la preferencia y que ha calado sobremanera en el recuerdo popular.  

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Historia de Alegrías de sobremesa

Aunque muchos asocian Alegrías de sobremesa con el magistral Alberto Luberta, lo cierto es que el programa oficialmente surge en 1963 bajo la dirección de Antonio «Ñico» Hernández. Durante los dos primeros años contó con varios guionistas, sin embargo, algo le faltaba en ese entonces y no gozaba de suma popularidad entre los oyentes.

Pero como «todas las cosas del mundo son hijas o nietas del azar», según decía el poeta Joan Maragall, un inesperado encuentro en marzo de 1965 entre Alberto Luberta y Ñico Hernández, en plena calle 23 del Vedado, cambió el destino de Alegrías.

Se dice que por aquellos días Hernández andaba en busca de un guionista y… ¡bingo!: Luberta acepta el reto de asumir el guion del programa. De esta manera, el 15 de abril de 1965, (re)nace Alegrías de sobremesa con un nuevo formato y Luberta como único guionista. Esta fecha marcó el inicio de una larga vida: un camino de 49 años que llegaba a las casas cubanas de lunes a domingo, en dos emisiones diarias, y que tristemente vería su final el 1 de julio de 2017.

Sobre Alegrías

El guion que mezclaba dramatizado y humor, sazonado con sketch, secciones puramente humorísticas y música fue el sello que Luberta imprimió a Alegrías de sobremesa. Fue, precisamente, este cambio de enfoque lo que dirigió la ruta hacia el éxito rotundo.

Un edificio multifamiliar se convirtió en el escenario en donde se recrearon las más divertidas situaciones, que llegaban a nuestros hogares también en clave de reflexión. Sí, porque el relajito tiene que ser con orden.  

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Los acontecimientos del guion bebían de nuestra cotidianidad, a tal punto que ese edificio fácilmente podría estar ubicado en cualquier barrio a lo largo y ancho de la geografía cubana. De hecho, uno de los grandes aciertos del programa fue reflejar, con suma maestría humorística, asuntos inherentes al día a día del cubano, a su propia idiosincrasia.

Y ello no se logró de manera fortuita. El propio Luberta ha afirmado en más de una ocasión que las situaciones recreadas en Alegrías fueron extraídas de experiencias propias e historias reales. Es ahí, lo habitual, lo corriente, en donde se irradia cubanidad, la inspiración necesaria para dejar fluir escenarios que percibimos tan nuestros. Alegrías de sobremesa se convirtió, entonces, en una crónica de nuestro acontecer.

Tanto caló entre los cubanos este humorístico radial que muchos hicieron suyas frases épicas de los personajes de Alegrías. La que más se escuchaba fue la popular expresión «¡Qué gente, caballero, pero que gente!», que cerraba el espacio cada noche en voz de Rita. Pero tampoco olvidamos «¡Qué aire más puro! ¡Qué vida más sana!», la típica frase de Estelvina o la ocurrente «Eso pa ti es bobería, Sarría».  

Sin duda, otro de los ingredientes de la fórmula para alcanzar la popularidad fue la invitación de agrupaciones y solistas cubanos que se presentaban en vivo en el estudio. De esta manera, el programa se convirtió, además, en una plataforma de promoción de agrupaciones de la música popular cubana. Muchos recordarán, sobre todo, a la Orquesta Aragón, pues fue esta la más recurrente en el programa. Y tampoco podemos olvidar al estelar locutor Eduardo Rosillo, que presentaba el espacio con la peculiaridad a la que nos tenía acostumbrados.  

Actores en Alegrías de sobremesa: un elenco de lujo

El talento estaba a flor de piel en Alegrías de sobremesa. Verdaderos titanes de la radio y la televisión dejaron su huella en este programa y dieron voces a personajes que entraron a nuestros hogares por la puerta grande para quedar inmortalizados en la memoria colectiva como Rita y su esposo Paco; Estelvina; Perfecto Carrasquillo; Sandalio, «el bolao»; Teté —la radiochisme telebemba del edificio—; Sócrates; Arbústido Pérez; «La Caimana» y muchos más.  

Algunos de la larga lista de actores y actrices que desfilaron por Alegrías son Idalberto Delgado, Agustín Campos, José Antonio Rivero, Dulce María Velasco, Edwin Fernández, Eloísa Álvarez Guedes, Darío Proenza, Miriam Isabel, Martha Velasco, Marta Jiménez Oropesa, Pipo de Armas, Aurora Basnuevo, Mario Limonta, Aida Isalbe, Reinaldo Miravalles, Enrique Arredondo, Aida Isalbe, Eduardo Rosillo, Juan Carlos Romero, Carlos Moctezuma, Antonio (Ñico) Hernández, entre otros.

El final de las Alegrías

Hacía ya tiempo que no estaban algunas inconfundibles voces. En su lugar, otras nuevas emergían para que Alegrías continuara alegrando los mediodías y las noches de los cubanos. Sin embargo, en 2017, con la triste noticia de la muerte del prestigioso Luberta se asistía a otra doliente realidad: Alegrías de sobremesa llegaba a su fin. Se iba junto con su guionista, en un hermoso gesto de gratitud, el programa radial de Cuba que hizo historia.

De esta manera, el 1ro de julio de 2017 se emitía la última Alegrías. Después de más de 30 mil ediciones, llegaba el desolador vacío a nuestras casas. Pero la memoria en su infinita capacidad todavía hoy nos hace recordar con nostalgia a ese imperecedero programa humorístico.

Palabras finales

Dos años después del triste adiós, el Canal Habana, bajo el empeño de Liuvar Lozada, transmitió la serie de dibujos animados Qué gente, una oda a Alegrías de sobremesa. Esta iniciativa, en la que se utilizó el audio original de las emisiones radiales, llegaba los viernes y domingos a las 8:30 p.m. a la pantalla chica.

Con ella se rescataron varios de los personajes que tanto hicieron reír en su versión radiofónica y se inmortalizó, esta vez en imágenes, la eterna creación de Luberta. Les dejamos un capítulo para que lo disfruten:

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