Estilo de vida saludable disminuye riesgos de padecer demencia

Dormir bien, ejercitarse, comer sano, evitar el alcohol y el cigarrillo son algunas de las actividades que disminuyen los riesgos de padecimiento de demencia.
Dormir bien, ejercitarse, comer sano, evitar el alcohol y el cigarrillo son algunas de las actividades que disminuyen los riesgos de padecimiento de demencia.

Cada vez son más las invitaciones realizadas a través de programas informativos, revistas y redes sociales para que las personas adopten un estilo de vida saludable al llevar una buena dieta y tener hábitos de ejercicio para conseguir tener una buena figura; no obstante un estudio ha demostrado que esto puede favorecer además a la disminución de riesgos de padecer demencia.

El pasado domingo 14 de julio, la revista médica JAMA publicó un estudio que demuestra que el llevar un estilo de vida saludable es un factor importante para reducir los riesgos de padecimiento de demencia, inclusive si existe un mayor riesgo debido al factor genético.

El mencionado estudio será presentado esta semana, durante la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer junto a otro grupo de trabajos que se han dedicado al análisis del impacto que pueden tener los diferentes estilos de vida en el desarrollo de la demencia.

Cabe mencionar que es un hecho que hasta el momento no se ha definido una cura, o medicina preventiva que pueda acabar con la demencia y su forma más común: el Alzheimer, no obstante las evidencias obtenidas durante estas investigaciones sugieren que si es posible disminuir el riesgo de su padecimiento.

Por medio del estudio publicado en JAMA, se observó que las personas que presentaban un  alto riesgo genético de padecimiento de la enfermedad, pero que llevan una dieta sana, se ejercitan, evitan fumar y tienen un reducido consumo de alcohol tienen menos probabilidades de desarrollar demencia en el futuro.

Los especialistas llegaron a esta conclusión, luego de que examinaran a 196.383 adultos de Reino Unido, de 60 años de edad en adelante encontrando que el 1,13% de los que tenían un estilo de vida saludable desarrollaron demencia a una edad más avanzada, respecto al 1,78% que llevaba un estilo de vida menos saludable; lo cual representa una diferencia estadística muy importante.

Las personas que participaron de este estudio, se unieron al mismo desde el año 2006 hasta el 2010; son embargo los investigadores continuaron dándoles seguimiento hasta el año 2017.

La investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter y una de las trabajadoras de este estudio, Elzbieta Kuźma, sostuvo: “Esta investigación es emocionante porque muestra que podemos hacer algo para contrarrestar el riesgo genético de demencia… En nuestro estudio, la adhesión a un estilo de vida saludable se asoció con un riesgo reducido de demencia independientemente del riesgo genético”.

No obstante, en necesario resaltar que existen ciertas limitaciones que presenta el estudio siendo una de ellas el hecho de que los pacientes sean solo de ascendencia europea y que ellos mismos fueron los que suministraron la información acerca de su estilo de vida.

En tal sentido la líder del programa de Investigación en Demencia del Reino Unido y subdirectora del Centro para el Descubrimiento de Ciencias del Cerebro en la Universidad de Edimburgo, Tara Spiers-Jones, durante una entrevista para Science Media Center, señaló que aunque no participó del proyecto considera que: “Si bien este estudio bien realizado agrega datos que sugieren que un estilo de vida saludable puede ayudar a prevenir la demencia en muchas personas, es importante recordar que algunas personas desarrollarán demencia sin importar qué tan saludable sea su estilo de vida”.

Asimismo, Spiers-Jones aseveró: “Necesitamos más investigación sobre los cambios cerebrales que causan las enfermedades que subyacen a los síntomas de la demencia para desarrollar prevenciones y tratamientos efectivos para todas las personas afectadas por la demencia”.

Un estudio presentado en la conferencia de Alzheimer, reveló unos resultados semejantes a los comentados anteriormente; tras observar los datos del Proyecto de Salud y Envejecimiento de Chicago y el Proyecto de Memoria y Envejecimiento de Rush, en el cual se dio seguimiento a los pacientes después de nueve años.

Aquellas personas que tomaron cuatro o cinco hábitos saludables en su estilo de vida, alimentándose de manera sana, haciendo ejercicios al menos 150 minutos a la semana, evitando el consumo de nicotina y realizando actividades de estimulación cerebral, disminuyeron el riesgo de desarrollo de la enfermedad de Alzheimer en un 60% respecto a las otras personas que solamente tenían una de estas prácticas saludables cuyo riesgo solo disminuyó en un 22%.

Otros estudios presentados en la conferencia, sugieren además que las mujeres alcohólicas tienen un significativo riesgo de desarrollar demencia en la vida, y que el hábito del cigarrillo también está relacionado a un deterioro cognitivo incluso durante la mediana edad.

La directora de ciencia de la Asociación de Alzheimer, María C. Carrillo, afirmó que: “Si bien no existe una cura o un tratamiento comprobados para el alzhéimer, una gran cantidad de investigaciones ahora sugieren que combinar hábitos saludables promueve una buena salud cerebral y reduce su riesgo de deterioro cognitivo… La investigación reportada hoy [en la conferencia] nos brinda recomendaciones alcanzables y prácticas que pueden ayudarnos a todos a vivir una vida más saludable”.

 

Con Información de CNN

 

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