Características de las madres cubanas únicas en el mundo

Las madres son seres especiales puestos en la Tierra con una función: amar a sus hijos. Todas son únicas en su forma de ser. No obstante, ser cubana le añade a la maternidad peculiaridades muy propias de la Isla. Desde la obsesiva sobreprotección hasta la hechicería culinaria, las progenitoras en Cuba tienen rasgos que las distinguen de otras en el mundo. Por ello, hoy te proponemos conocer diez características de una madre cubana.

Dedicada a la familia: ya sean trabajadoras o amas de casa, las madres cubanas son devotas a su estirpe. Se preocupan mucho por establecer ambientes felices y de cooperación entre sus miembros, así como ser justas y tiernas. Les encanta tener la casa llena y la familia reunida; por eso cocinan todos los domingos como si fuera un día de fiesta.

Familia numerosa: no importa que no tengas hermanos de sangre o que tus padres sean hijos únicos; siempre tendrás una familia extensa y una gran cantidad de primos. Los hijos de las amigas de tu mamá son parte de la casa y posiblemente se conviertan en tus mejores amigos también. Crecerán juntos y todas las “tías” los educarán con los mismos valores, principios y regaños.

Conocimientos sobre geopolítica: y se preocupa por las condiciones de las regiones más pobres. La frase ¿Tú sabes cuántos niñitos en África no tienen qué comer? ha sido material educativo para miles de cubanos que en su infancia se mostraron majaderos con la comida. Desde pequeños nos educaron a comer todo lo que se sirviera en la mesa sin protestar. Además, nos inculcaron un sentimiento de culpa que nos impide botar comida y así ser más ahorrativos.

Cocina creativa y de aprovechamiento: la cocina creativa no es exclusiva de los grandes chefs. Las madres de Cuba tienen el arte y la necesidad de inventarse recetas y platos novedosos con pocos ingredientes. De igual modo, no desaprovechan nada que cocinen. Las sobras de un día pueden convertirse en sopa, croquetas o parte de un arroz salteado para el próximo.

Tradición linguística: te criaste escuchando frases populares de la lengua cubana. Sabes cuando “el horno no está para pastelito” o la mona no quiere cargar al monito”. Una madre cubana sabe expresar sus emociones a través de un conocimiento profundo del habla tradicional cubana. Otras frases notorias son “dile que te de un tenteallá”, “tranca viene de trancazo”, “te lo dije” y haz lo que yo digo y no lo que yo hago”.

Desinteresadas dadivosas: una madre cubana siempre guarda para ti. Ya sea las confituras o dulces que recibe en el trabajo; o el último pedacito de pan, cake o cualquier cosa que quede. Le encanta mimarte y darte sorpresas. Por eso si le dan algo rico en el trabajo, dejará de comerlo y lo reservará para sus hijos. También guardará para ellos la porción más generosa de la carne o el pudin.

Guardaespaldas personalizado: ¡Ay del que se meta contigo! Las madres de la Isla son conocidas como auténticas leonas si de sus hijos se trata. No importa si tienes diez años o vives ya con su pareja, quien busque lío contigo está en graves problema. Las cubanas son de armas tomar y defender con uñas y dientes a su prole contra cualquiera. Eso incluye profesores atravesados, ex-parejas molestas, vecinos impertinentes o totales desconocidos.

Manías detectivescas: como si se tratase de Sherlock, tu madre siempre sabes dónde estás y con quien. Son capaces de localizarte con rapidez y conseguir los números y direcciones de todas tus amistades sin tener que preguntarte. Incluso es capaz de hacerse con el nombre y apellidos de quienes conociste la semana pasada. Si se te ocurre ir a una fiesta sin decirle donde es, lo más probable es que, a la hora, se aparezca en ella.

Preocupación excesiva: comprobada en muchas cosas. Cuando estás en la primaria hablan todo el tiempo con tus profesores sobre ti, tu comportamiento y necesidades. En la universidad no te dejarán irte a dormir hasta no interrogarte por las notas, salud y noviazgos. Te esperará despierta en el sofá hasta que llegues ya sean las tres de la mañana. Una vez vivas en otro lugar, tendrás que llamarla a diario y pasarle un reporte completo de cómo te ha ido la jornada. Los fines de semana tendrás que ir a verla de manera obligatoria y si no lo haces, pues ella irá hasta ti.

Amor eterno: una madre cubana es la demostración del mito del amor eterno. Tengas la edad que tengas, siempre serás su “pequeño”. Así que cuando llegues a su casa te mimará y alimentará como en la infancia. Cuando enfermes no habrá quien la separe de tu cama. Y si va de visitas por tu casa, lo más probable es que termine ordenando, limpiando y cocinando para su niñito o niñita. Recompensa todo esto con un beso en su frente y date cuenta de lo privilegiado que eres al tener una madre cubana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

HTML Snippets Powered By : XYZScripts.com