Madres cubanas famosas

Las mujeres han tenido una vital importancia en el devenir de la Historia cubana, tanto en las ramas político-sociales, como en ciencia, las artes y la vida común. Nombres hay muchos que pueden ilustrar esta afirmación: mujeres jóvenes, viejas, intelectuales, obreras, solteras y casadas. Mas, tener un rol significativo en la sociedad y criar una familia a la vez, puede ser algo complicado. Sin embargo, es algo que casi todas las mujeres han sabido sortear con suerte. Entonces, en homenaje al día de las madres, veamos diez madres cubanas famosas:

Mariana Grajales: no podemos empezar si no es la Madre de la Patria. Nacida en 1812, tuvo trece hijos, entre ellos, la pléyade de guerreros de los Maceo. Inculcó en sus hijos el amor a Cuba y a la independencia. Prestó dinero y armas para la causa; cuidó de enfermos y heridos; hizo llegar importantes mensajes; Mariana estaba donde fuera necesaria. Amorosa madre, nunca vaciló entre sus hijos y Cuba. Para ella, era deber de toda su estirpe luchar, aunque fuera a muerte, por la causa independentista. Ejemplo de su convicción, fue aquel día cuando, con tres hijos heridos graves por la guerra (José, Rafael y Antonio Maceo), le dice feroz y tiernamente a Marcos Maceo, el menor de todo, con apenas 13 años, Y tú, empínate, ya es tiempo de que pelees por tu Patria. Sin dudas, es Mariana el modelo per se de las progenitoras cubanas.

América Arias: Nacida en 1857, se casó tempranamente con José Miguel Gómez, quien era comandante desde muy joven. Para 1895, ya cinco hijos muy pequeños, se acoge a las ansias libertarias de su esposo. Era confidente de los mambises y prestó valiosos servicios a la causa. Participó activamente como enfermera, correo y mensajera, al punto de ganar el grado de Capitana del Ejército Libertador. En 1909, su esposo asume la presidencia del país hasta el 1913. Desde esta posición, siguió ayudando a pobres y desprotegidos. Es la única mujer cubana que alguna vez fue propuesta para presidencia de Cuba. No lo aceptaron; no obstante, fue tan grande su legado, que su hijo mayor, Miguel Mariano Gómez Arias, sigue su ejemplo y es elegido presidente de Cuba desde 1936 a 1940.

Laura Martínez de Carvajal: Sin dudas, una de las mentes cubanas más privilegiadas. Nació en 1869 y solo trece años después, ingresaba en la Universidad de La Habana en las licenciaturas en Ciencias Físico-Matemáticas y en Medicina. Fue la primera mujer médica y oftalmóloga en Cuba. Junto con su esposo Lino López Veitía, también oftalmólogo, trabajó arduamente en su consulta particular. Ambos redactaron prestigiosos textos de la profesión y la revista Archivo de la Policlínica. A la vez, fue una madre atentísima para sus siete hijos, a quienes les inculcó conocimientos de música, artes plásticas, literatura y botánica.

Berta Moraleda: Una mujer definitivamente decidida, puesto que, con solo 18 años, en 1930, inscribe su nombre como la primera cubana en manejar un avión en Cuba de manera profesional. Berta toma la decisión de convertirse en aviadora por problemas económicos, pero una vez en el aire, en su biplano Fledgling, era valiente y arriesgada. Se gradúa en mayo de forma meritoria de la Escuela de Aviación de la Compañía Curtiss. Entonces con el doctor Eduardo Sabas Alomá, profesor de Fisiología y tiene dos hijos; mientras volaba todas las mañanas para llegar puntual a su puesto de trabajo.

Consuelo Vidal: Fundadora de la televisión cubana, se le conoce como la Diva de la Animación en Cuba. Tuvo una carrera prolifera en el cine, radio y televisión: cantante, actriz, animadora de clase estelar. Marcó historia en los medios artísticos revelándose como una verdadera show woman. A su vez, fue el puntal para una familia de cuatro hijos: Amaury, Aimeé, Aram y Ariana. Decía que como había sido hija única, siempre quiso formar una gran familia y, aun con las infinitas exigencias de su trabajo, depositó en esta todo el cariño que le fuera posible.

Elena Vigil Santos: Nació en 1941 y es una relevante mujer de las ciencias cubanas. Es Doctora en Ciencias Físicas y Miembro de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba. Se ha destacado en los estudios sobre las energías renovables, principalmente la energía solar. Fue reconocida con el Premio Nacional de Física Manuel Francisco Gran Guilledo, siendo la primera mujer cubana en obtener está distinción en la mencionada categoría. Considera que su familia es el principal apoyo en sus logros, sobre todo de sus hijos. Aunque fue todo un reto criar a dos niños pequeños, que iban al círculo, y a la vez asumir como subdirectora de la entonces Escuela de Física, ahora Facultad de Física de la Universidad de la Habana.

Rosa Elena Simeón Negrín: consagró su vida a la ciencia, la investigación y su pasión por el medio ambiente. Ocupó importantísimos cargos como Presidenta de la Academia de Ciencias de Cuba, Ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y otros en Centro Nacional de Investigaciones de Cuba y de Sanidad Agropecuaria. En lo personal tuvo una hija, Rosa Elena Ortiz, quien afirma nunca sentirse menos que el trabajo de su madre. Ella siempre tuvo gran preocupación por las tareas de la casa, pese a que le dedicara muchísimas horas a su desempeño profesional. Era capaz de darse cuenta cuándo podía asumir una tarea sin comprometer a la familia.

Concepción Campa Huergo: Cariñosamente conocida como Conchita Campa, una de las mujeres más importantes en la ciencia cubana e internacional. Logra desarrollar la VA- MENGOC-BC, la primera y única vacuna en el mundo eficaz contra el Meningococo tipo B. Tenía a sus dos hijos pequeños cuando trabajaba, obsesivamente, ya que se encontraba sumida una angustia terrible por la cantidad de niños cubanos que morían víctimas de la meningitis. Finalmente lo logró y salvó la vida de miles y miles de niños en todo el mundo.

Ana Fidelia Quirot: Conocida como La Tormenta del Caribe, es ejemplo de dedicación y perseverancia en su profesión, deportista de élite y en la vida. Mostró un potencial casi invencible con más de 30 carreras ganadas de forma consecutiva entre 1987 y 1991. Asimismo, supo reponerse y ser titular del mundo en par de ocasiones después de un fatídico accidente doméstico. Accidente que dejó quemaduras de grado 3 gran parte de su cuerpo. Es madre cariñosa de dos hijos, lo que cual no impidió que pocos años después de dar a luz, ganara el segundo lugar olímpico en Atenas 2006. Actualmente, declara estar consagrada a sus hijos, familia y al deporte, como parte de la Comisión Nacional de Atletismo.

Anette Delgado: Quizás esta joven bailarina es uno de los mejores ejemplos actuales de una madre cubana sacrificada. Aun bailaba en los grandes escenarios cuando supo que estaba embarazada de tres meses. Y siguió como profesora hasta prácticamente el séptimo mes, pese al temor expreso de Dani Hernández, su compañero de vida y danza, y el resto de la compañía del Ballet Nacional de Cuba. Ahora, en 2019, regresó nuevamente a las tablas, luego de un año fuera por licencia de maternidad, cuidando a su pequeña Ainhoa. Regresó vestida como princesa, como antes, pero ahora con un corazón de madre.

 

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