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Militancia en el PCC o la UJC podría costarle la ciudadanía a cubanos naturalizados en EE.UU.

El Departamento de Justicia presentó demandas civiles de desnaturalización contra 17 ciudadanos naturalizados, entre ellos dos mujeres cubanas. Y lo que está detrás de estos casos toca un punto muy sensible: lo que se dijo, y lo que se omitió, durante el proceso migratorio.

Qué es la desnaturalización y por qué importa ahora

La ciudadanía por naturalización es, para la mayoría de los cubanos que la obtienen, el final de un camino largo y difícil. Pero ese estatus no es intocable. La ley estadounidense permite que el gobierno lo revoque si demuestra que fue obtenido mediante fraude o información falsa.

Eso es exactamente lo que el Departamento de Justicia argumenta en los 17 casos recientes. No se trata de delitos cometidos después de naturalizarse, sino de hechos que existían antes y que el solicitante no reveló durante su trámite.

El abogado de inmigración Ángel Leal explicó en una entrevista reciente que estos procesos corren por la vía civil, no penal. Las consecuencias, sin embargo, pueden ser igual de graves. Si un tribunal falla a favor del gobierno, la persona pierde la ciudadanía y queda en una situación migratoria vulnerable que puede derivar en un proceso de deportación.

Uno de los puntos más importantes que aclaró Leal es que estos procesos no tienen fecha de vencimiento. El gobierno puede iniciar una demanda de desnaturalización sin importar cuántos años hayan pasado desde que la persona se naturalizó.

El formulario que muchos cubanos respondieron sin medir las consecuencias

Durante el proceso de naturalización, los solicitantes deben responder una pregunta que parece simple pero que tiene implicaciones legales profundas. Se les pregunta si cometieron algún delito por el cual nunca fueron arrestados ni acusados formalmente.

Leal advirtió que, si una persona respondió que no, y el gobierno encuentra evidencia de que sí existieron esas conductas antes de la naturalización, ese formulario puede convertirse en la base de una acusación de fraude migratorio. Y el peso de probar que la respuesta fue correcta recae sobre el ciudadano, no sobre el gobierno.

El tema que más inquieta a los cubanos: la militancia en el PCC y la UJC

Uno de los puntos más delicados del artículo involucra directamente a miles de cubanos que crecieron en la Isla bajo un sistema donde pertenecer a la Unión de Jóvenes Comunistas o al Partido Comunista de Cuba era, en muchos casos, una condición implícita para estudiar, trabajar o avanzar profesionalmente.

Leal explicó que las autoridades migratorias estadounidenses consideran esa afiliación como pertenencia a un partido totalitario. Ese antecedente forma parte de los elementos que se evalúan durante el proceso de residencia y naturalización, y omitirlo puede ser interpretado como una omisión material.

El abogado recalcó que esto no significa que todas las personas con ese antecedente estén automáticamente en riesgo. El gobierno necesita presentar evidencias concretas y sólidas para iniciar un proceso de desnaturalización. Además, cada persona tiene derecho a defenderse en corte y a cuestionar la validez y autenticidad de los documentos presentados como prueba.

En relación con ese punto, Leal señaló que muchos documentos cubanos son difíciles de autenticar por las limitaciones del sistema informático en la Isla, lo que puede jugar a favor del demandado en ciertos casos.

Los casos de las dos cubanas demandadas

Entre las 17 personas incluidas en las demandas del Departamento de Justicia figuran dos mujeres cubanas con casos distintos, pero con un elemento en común: ambas habrían omitido información relevante durante sus trámites migratorios.

Leidys Delmas García, de 54 años, enfrenta acusaciones relacionadas con su presunta participación en un esquema de fraude en el sector de atención médica, valorado en aproximadamente 36.7 millones de dólares. El gobierno sostiene que esa conducta existía antes de su naturalización y que no fue declarada.

Milagros Marileisis Acosta Torres, de 40 años, está vinculada a acusaciones de conspiración para defraudar a un casino tribal y a operaciones de lavado de dinero. Las autoridades afirman que tampoco reveló esos antecedentes durante sus entrevistas migratorias.

En ambos casos, si los tribunales federales determinan que existió fraude, las demandadas perderían la ciudadanía. Eso no implicaría una deportación inmediata, pero las dejaría en una situación migratoria delicada y sin la protección que otorga el estatus de ciudadana.

Lo que puede hacer quien cree estar en riesgo

El abogado Leal fue claro en un punto: no tener antecedentes penales formales no equivale necesariamente a estar fuera de riesgo. Lo que importa es si la información declarada durante el proceso migratorio fue completa y precisa.

Quien tenga dudas sobre su situación tiene la opción de consultar con un abogado de inmigración antes de que cualquier proceso se inicie en su contra. Actuar con anticipación es siempre más conveniente que responder a una demanda federal.

También es importante entender que el derecho a la defensa existe en todos estos casos. La presunción de inocencia aplica, los documentos pueden ser cuestionados y los tribunales exigen que el gobierno presente pruebas concretas antes de revocar un beneficio tan significativo como la ciudadanía.

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