Características únicas de los padres cubanos

Si bien el cuidado y educación de los hijos, es cosa que se le atribuye solamente a las madres; lo cierto es los padres son vitales para ello. Un buen padre participa de manera tan activa como la madre en la crianza de su prole. De hecho, ahora estamos viviendo una revolución en el tema de los derechos y deberes de la paternidad; donde muchos hombres demuestran que pueden ser igual de amorosos, preocupados y responsables que las mamás. En Cuba, sabemos que nuestros padres forman parte indisoluble de nosotros; y que un papá cubano no tiene comparación. Aun así, veamos doce características que pueden compartir los progenitores de la Isla.

  1. Cabeza de familia: un buen padre cubano, sabe que ser cabeza de familia no implica solo la responsabilidad económica; sino todo lo que tiene que ver con proveer a la familia de bienestar físico y emocional. Por eso los progenitores cubanos son flexibles, pero justos, estrictos y, a la vez, cariñosos, e impresionantes trabajadores tanto en la oficina como en la casa.
  2. Valor del trabajo: un papá cubano enseña a sus hijos desde muy edades tempranas el valor del trabajo. Es común escuchar mientras crecemos que “la cosa está mala” y no se puede despilfarrar; así como “tú eres un niño grande y entiendes las cosas”. Nos inculcan que el trabajo es primordial para mantener nuestras casas ya que un hogar feliz es la prioridad. Por ello, desde chiquiticos nos meten el gusanillo por trabajar en lo que nos gusta, y a veces hasta en lo que no nos gusta y con esto amparar a nuestras familias.
  3. Protector familiar: de chiquitos papá siempre es un superhéroe. Y de grande no cambia. A lo mejor un papá cubano no salva el mundo o nos cubra de regalos todo el tiempo; pero siempre será un hombre dedicado a sus hijos. Es el mejor gestor de la casa y protector de todos sus miembros. Además, cuando hay un bicho, un monstruo o un desconocido, es el primero en salir a defender a la familia.
  4. Manitas: en una casa cubana, no hay nada que papá no pueda arreglar. Ya sea desde cambiar un bombillo de luz o clavar una ventana, hasta hacer una remodelación completa en tu habitación. Y ni hablar de contratar a un carpintero, fontanero, electricista o albañil profesional. En sus palabras “de seguro que son unos estafadores que cobran un ojo de la cara por algo que yo puedo hacer”. Tal vez esta sea la razón de la peculiar arquitectura doméstica que podemos encontrar en Cuba.
  5. Cocinar: aunque generalmente es tema de las madres, la mayoría de los padres cubanos saben defenderse en la cocina. Puede que el sabor no sea el más rico, o el más aconsejable; pero lo cierto es que ningún niño pasará hambre, si papá puede meterse en la cocina. Puede que lo traumatice, pero no pasará hambre. Broma aparte, los cubanos siempre han sido de buen comer y encontrarás a muchos padres que son tan talentosos en la cocina como las madres.
  6. Siempre sabe que decir: no hay absolutamente un tema del cual un papa cubano no pueda opinar. Deportes, política, economía, paz mundial, astronomía, astrología, matemática, física, literatura, la lucha en la calle, la fotosíntesis… Nuestros padres son expertos prácticamente en todo. Hablan con propiedad y sin sustos, muchas veces saben de lo que hablan; pero nosotros sabemos que otras veces se lo inventan.
  7. Pelota, fútbol y otros deportes: los padres cubanos aman el deporte, particularmente la pelota y el fútbol. Pues este amor se lo trasmiten a sus hijos, y hasta a sus hijas. Por eso desde que tenemos uso de razón nos sabemos todos los peloteros que hacen el equipo Cuba; quien es el ganador de la Champions o la Copa América; y hasta discutimos con el televisor cuando los árbitros hacen de las suyas en un partido. Sin dudas, no hay mejor momento de reunificación familiar que la final de la Serie de Béisbol, las Olimpiadas o la Copa Mundial.
  8. Política: un padre cubano puede ser el mejor analista político del mundo. Él sabe siempre cuál es la mejor opción, no solo para Cuba, sino para cualquier parte del mundo. Desde la Patagonia hasta Siberia, los partidos políticos deberían preguntarle su opinión y así, por primera vez, hacer algo bien. No se te ocurra hacer un comentario contrario, sea acertado o no, sobre sus alegatos. Te recordará que él tiene mucha más experiencia que tú; que tú no sabes nada todavía de la vida y que más sabe el diablo por viejo, que por diablo.
  9. Celoso con las hijas: no los juzgues, están acostumbrados a ser el hombre más importante en sus vidas. Los cubanos son celosos por naturaleza, pero con las hijas esto se agiganta. Las niñas son para sus papás el punto débil y tierno de su existencia. No existirá hombre, por más bueno, cariñoso o bondadoso, que sea suficiente para ellas. Una hija siempre se merece algo mejor; y el chico que la enamore tendrá que soportar ser siempre aquel desalmado que se la robó a su padre.
  10. Juegos que no son juegos: una artimaña utilizada por todos los padres cubano. Los padres recurren a ella cuando tienen que cuidar a los niños y hacer otra cosa al mismo tiempo. Otra cosa que puede ir desde trabajar hasta mirar el partido de fútbol. Por eso te hacen jugar a que “el que no se mueva, gana” o “hacer el mayor silencio posible”. Lo cierto es que alientan nuestro espíritu competitivo, y nos mantienen quietos por un buen tiempo; hasta que decidamos que el juego no es muy divertido para todos los bandos.
  11. Dueño absoluto del televisor: el padre cubano lo mira todo. Desde la Mesa Redonda y el Noticiero hasta los animados de los niños. Y si se empata con el canal de deporte, mira hasta los entrenamientos para la competencia de equitación si lo ponen. Toda la familia sabe que el televisor forma parte de su territorio. No obstante, todo padre también sabe que este dominio tiene una brecha marcada. No importa si el juego de pelota está caliente. Cerca de las 9pm, la supremacía cambia y es hora de la novela en todos los hogares de la Isla.
  12. Cede ante los caprichos infantiles: no por gusto cuando mamá no quiere darte algo, acudimos a papá. Un padre cubano hará lo posible por complacer a sus hijos. Y también tiene menos temple para aguantar el llanto caprichoso de un niño. Además, le encanta ser los buenos y que, luego de mimar a sus nenes, estos los cubran con besos. Aunque esto no quiere decir que sean permisivos de más o que cumplan todos sus caprichos. Suelen ser firmes ante las actitudes incorrectas, pero con aquellos antojos típicos de la niñez se les ablanda el corazón.

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