Historia del ferrocarril en Cuba: el primero de Latinoamérica

La lluviosa mañana del 19 de noviembre de 1837 salía el primer tren desde La Habana rumbo a Bejucal, un acontecimiento histórico que colocó a Cuba en el primer país de Hispanoamérica, el segundo en el continente americano y séptimo en el mundo en introducir el ferrocarril, incluso se adelantó once años a la propia metrópoli española. Conoce la historia del ferrocarril en Cuba.

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¿Cómo llegó el ferrocarril a Cuba?

Para 1830 se necesitaba encontrar soluciones al problema del transporte en la isla para trasladar el azúcar y las mieles hacia los puertos. Tomando como referencia a Inglaterra, que más de una década antes había introducido el ferrocarril, se decidió crear la Junta de Caminos de Hierro, bajo las órdenes del entonces gobernador general de Cuba Francisco Dionisio Vives, que tuviera como objetivo evaluar las posibilidades de fundar una línea ferroviaria entre La Habana y Güines. Años más tarde la Junta se disuelve no habiendo logrado realización alguna del proyecto.

En 1832, aparece en esta historia la figura de Claudio Martínez de Pinillos, conde de Villanueva, al que hoy se considera el principal impulsor del ferrocarril en Cuba. Resulta que Villanueva como presidente de la Junta de Fomento retoma los planes de la construcción del ferrocarril. El proyecto fue presentado a la reina Isabel II y esta autoriza el 12 de octubre de 1834 a iniciar los trabajos de construcción. Luego de la aprobación real, bancos ingleses concedieron el crédito para la realización de las obras.

Historia del ferrocarril en Cuba

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La primera ruta del ferrocarril en Cuba fue Habana-Güines. Los trabajos de construcción del tramo inicial Habana-Bejucal se comenzaron el 9 de diciembre de 1835. Este primer trayecto requirió complicados trabajos de infraestructura en un tramo específico de Bejucal que presentaba desniveles. En este mismo año se adquirieron ocho locomotoras inglesas fabricadas por la Braithwhith y Reanis y llegaron a Cuba dos años más tarde para la inauguración de la línea. Estas primeras locomotoras fueron denominadas Habana, Cubana, Comisión, Villanueva, Escobedo, Herrera, Colón y Cervantes.

El primer viaje en tren que se realizó en Cuba fue de prueba. Salió el 13 de noviembre de 1838 desde el Taller de Ciénaga y llegó a Bejucal a las 10:18 a.m. El 19 de noviembre de 1837, veinte meses y diez días después de iniciada la obra, se inauguró el tramo de 27.5 kilómetros desde La Habana hasta Bejucal. El tren salió a las 8:00 a.m. desde la capital cubana con 70 pasajeros.

Las obras continuaron inmediatamente para construir el segundo tramo: Bejucal-Güines. Se dice que fue mucho más sencillo, ya que el terreno era más llano y facilitaba el trazado. Un año más tarde, el 19 de noviembre de 1838, se inauguraba este tramo de 44.5 km.   

Al salir de Bejucal el tren pasaba por los poblados de Buenaventura, Quivicán, Guara, Melena y terminaba en Güines. Por tanto, la línea Habana-Güines tenía un total de 72 km. Tuvo un costo de 1 753 589 pesos y de 251 889 el material rodante.

Aunque la Junta de Fomento fue la que estuvo a cargo de la construcción del ferrocarril en Cuba, años más tarde puso en subasta pública la línea Habana-Güines. Esta fue adjudicada a la Compañía Caminos de Hierro de La Habana.

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Con el paso de los años se fueron incorporando nuevas redes. Así, por ejemplo, entró en funcionamiento una línea entre San Felipe y Batabanó, de manera que se conectaba La Habana con la costa sur. A este tramo se le fueron añadiendo paulatinamente varias extensiones. Para los años posteriores a 1844 se había extendido hasta San Antonio de los Baños, Unión de Reyes y Guanajay.  

Después de La Habana, fue en Cárdenas donde se creó la segunda línea de ferrocarril en Cuba. En 1840 se inauguró la línea de esta ciudad que llegaba hasta Jovellanos. Luego, se fue ampliando hacia el sur y sureste. En 1854 se funden las compañías de Cárdenas y Júcaro, con lo cual se logra cubrir la mitad oriental de Matanzas y el suroeste de Las Villas. Paralelamente, Matanzas también tenía una red ferroviaria que partía desde el puerto hacia el sur y, más tarde, hacia el sureste.  

La idea de crear un ferrocarril La Habana-Santiago de Cuba comienza a hacerse patente en 1853. Para ello se crea el Ferrocarril de la Bahía de La Habana con terminal en Regla. Esta línea era directa hasta Matanzas, luego empieza a empalmar con otras líneas de ferrocarriles que hicieron posible que ya en 1869 se diera, por primera vez, la comunicación ferroviaria entre el occidente y el centro de Cuba, específicamente, hasta Santa Clara y Cienfuegos. El ferrocarril en el centro de Cuba se desarrolló, precisamente, a partir de Cienfuegos, San Juan de los Remedios y Sagua la Grande, siendo esta la mayor red, en cuanto a longitud de sus vías.

Paralelamente, en La Habana continuaban las obras de ampliación. No solo se fundó el primer tranvía en 1858, sino también se inauguró el Ferrocarril del Oeste en 1861. Esta línea tenía como destino final Pinar del Río, conexión que se logró años más tarde, en 1894. Su estación principal fue la Estación Cristina, que hoy alberga el Museo del Ferrocarril.

Por su parte, la zona oriental de Cuba tuvo un desarrollo escaso en cuanto a ferrocarril se refiere antes de 1898. Sin embargo, sí existían líneas ferroviarias, por ejemplo, la línea de Camagüey hasta el puerto de Nuevitas, cuya construcción fue iniciada en 1837, pero culminada en 1851. Con los años se fueron creando más líneas, entre ellas, la que llegaba hasta las minas de El Cobre, la que escalaba la Sierra Maestra, la que unía Trinidad al puerto de Casilda y al Valle de los Ingenios, la de Sancti Spíritus hasta el puerto de Tunas de Zaza, la de Guantánamo y el puerto de Caimanera, el de Gibara a Holguín y hasta el llamado ferrocarril de la Trocha Júcaro-Morón.

Habría que esperar hasta los primeros años del siglo XX, durante la intervención norteamericana, para que ocurriera el gran impulso del ferrocarril en Cuba. En este sentido, durante 1898 y 1902, en tiempo récord, se ejecutó el llamado Ferrocarril de Cuba, que uniría Santa Clara y Santiago de Cuba. Así, quedó inaugurado el 22 de noviembre de 1902. Un año más tarde, en noviembre de 1903, parte desde La Habana un tren de pasajeros directo a Santiago de Cuba en un viaje con una duración de 25 horas.  

Después del triunfo de la Revolución, se llevó a cabo desde 1974 a 1984 la reconstrucción de la línea central La Habana-Santiago de Cuba que implicó la rectificación del trazado en algunas zonas, la inclusión de algunos ramales e, incluso, la creación de una nueva estación terminal en Santiago.

La estación de Villanueva

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Los planes iniciales eran construir la estación en lo que hoy es el Capitolio de La Habana, pero el entonces Capitán General, Miguel Tacón, se opuso fuertemente a la idea, por lo que se estableció una estación provisional en Garcini, en Oquendo entre Estrella y Maloja.

Más tarde, el nuevo gobernador autorizó la construcción de la estación de Villanueva en el lugar que había sido predestinado para ello, es decir, donde actualmente se emplaza el Capitolio. Así pues, en abril de 1840 comienzan a salir los trenes desde la estación de Villanueva, quedando inaugurada la edificación y convirtiéndose en la primera estación ferroviaria de La Habana.

Para 1910 la Villanueva había superado su capacidad, dado el desarrollo urbano y poblacional de La Habana, además dificultaba ya el tránsito de vehículos. Por tanto, para diciembre de este año, en tiempos del mayor general José Miguel Gómez, la compañía ferroviaria extranjera Ferrocarriles Unidos ofreció el canje de los terrenos de la Villanueva por los del antiguo Arsenal de La Habana.

Esta decisión derivó en acalorados debates, ya que los terreros del Arenal estaban valorados en más de cinco millones de pesos, lo cual superaba en gran medida los de la estación de Villanueva, valorados en dos millones de pesos.

De esta forma, a sus 72 años de funcionamiento, el 30 de noviembre de 1912 a las 2:25 p.m. salía el último tren de la estación de Villanueva. Ese mismo día quedaba inaugurada en los nuevos terrenos la Estación Central de Ferrocarriles y los Elevados de La Habana —que se mantienen hasta la actualidad—.

Museo del Ferrocarril de Cuba 

El Museo del Ferrocarril se encuentra en la antigua Estación Cristina, sita en la calle Cristina y Arroyo, Habana Vieja.  Fue inaugurado el 19 de noviembre de 2002 con el objetivo de promover la historia ferroviaria de Cuba. En sus colecciones destacan fotografías y documentos, así como locomotoras de vapor de vía ancha y estrecha, de diésel y eléctricas.

La cereza del pastel de este museo y la pieza más emblemática es la locomotora La Junta. Se trata de una locomotora construida en 1842 que durante 1843 hasta la década del 90 fue la principal del Ferrocarril de Matanzas. Hoy más del más del 70% de sus piezas son las originales, por lo que es considerada es la locomotora más antigua conservada en Cuba y declarada Monumento Nacional de Cuba en el año 2002.

No podemos dejar de mencionar tampoco el Museo ferroviario de Camagüey, que recoge la historia del ferrocarril en dicha provincia.

Palabras finales

Esperamos que este artículo te haya servido para descubrir cuándo surgió el ferrocarril en Cuba y su desarrollo a lo largo de tantos años. No obstante, una parada muy recomendada para todos los amantes del hierro, es visitar el Museo del Ferrocarril si te encuentras en La Habana o el museo de Camagüey si andas por la ciudad de los tinajones.

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